Para comprender qué son “las profundidades de Satanás” mencionadas por el Señor en Apocalipsis 2:24 (RVR1960) , es necesario analizar el contexto completo del mensaje a la iglesia en Tiatira. Esta expresión no se refiere a misterios profundos de Dios, sino a un engaño sutil y altamente sofisticado que opera en lo profundo del corazón humano.
Apocalipsis 2:18-29 (RVR1960)
18 Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:
19 Yo conozco tus obras, y tu amor, y tu fe, y tu servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.
22 He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que adulteran con ella, si no se arrepienten de las obras de ella.
23 Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.
24 Pero a vosotros y a los demás que estáis en Tiatira, que no tenéis esa doctrina, y que no habéis conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, os digo: No impondré sobre vosotros otra carga;
25 pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.
¿Qué son las “profundidades de Satanás” en la Biblia?
En primer lugar, el contexto revela que Satanás opera a través de una mujer que se autoproclama profetisa. La frase “que se dice profetisa” indica que Dios no la designó para ese ministerio. Por lo tanto, lo que ella transmite no proviene de Dios, y ella no es una profeta del Señor.
La estrategia del engaño: enseñar y seducir
Esta mujer enseñaba en la iglesia, presentando un mensaje como si fuera divino. Los líderes de la iglesia lo permitieron, lo que sugiere que ella logró convencerlos de su autenticidad, a pesar de que en realidad era una impostora.
Análisis de la palabra griega “enseñar” (διδάσκω / didaskō):
Instruir, enseñar, adoctrinar, explicar.
Además, seducía y engañaba a los siervos de Dios. Su objetivo era hacerlos caer en pecado y rebelión contra Dios.
Análisis de la palabra griega “seducir/engañar” (πλανάω / planaō):
Hacer errar, desviar, extraviar del camino; en sentido figurado: seducir, engañar, corromper.
Aquí nos enfrentamos a una de las formas más refinadas de engaño espiritual. Es tan sutil que es extremadamente difícil de detectar. Esta esencia es lo que la Biblia denomina “profundidades de Satanás”. El nombre “Satanás” significa “adversario” o “mentiroso” , y esta es la forma más elevada y profunda de mentira: un engaño del cual muchos ni siquiera son conscientes, tal como dice la Escritura: “que no habéis conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás”.
La naturaleza del falso profeta
Para entender este fenómeno, debemos estudiar cómo operan aquellos que profetizan sin haber sido enviados por Dios. Estos falsos profetas no hablan lo que Dios les ordena, sino que hablan de su propia inspiración.
Estos individuos suelen estar profundamente arraigados en las iglesias. Gozan de la confianza de otros líderes, son bien recibidos y se les permite enseñar y ministrar. Son elocuentes, citan las Escrituras para respaldar su “autoridad” y se presentan como auténticos voceros de Dios.
¿Cuál es la trampa? ¿Cómo engaña Satanás a través de ellos?
Observemos los pecados específicos que esta falsa profetisa promovía en Tiatira:
· Fornicación (adulterio espiritual) .
· Comer cosas sacrificadas a los ídolos (idolatría) .
Es importante entender que estos creyentes no necesariamente adoraban estatuas ni cometían inmoralidad sexual física. Su pecado residía en el corazón.
La raíz del problema: Rebelión e Idolatría
1 Samuel 15:23 (RVR1960) nos da la clave hermenéutica:
Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
Aplicación profunda:
· Rebeldía = Pecado de hechicería.
· Obstinación (terquedad) = Idolatría.
Conclusión: La falsa profetisa, mediante sus mensajes, influía en los creyentes para que se resistieran a la voluntad perfecta de Dios, cometiendo así adulterio espiritual (infidelidad a Dios).
Dios tiene una voluntad específica para cada creyente. Ignorarla o desobedecerla, incluso por seguir una “profecía” atractiva, es rebelión.
Ejemplo práctico:
Dios llama a un hombre al pastorado, pero un falso profeta declara: “Dios me mostró que tu ministerio es la música”. Si el hombre obedece la profecía y abandona el pastorado para cantar, está siendo hechizado. Está bajo el control de potestades de oscuridad que lo utilizan para frustrar el plan soberano de Dios.
El anzuelo: Profecías que “lustran el oído”
2 Timoteo 4:3 (RVR1960)
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.
Análisis de la palabra griega “concupiscencias” (ἐπιθυμία / epithymia):
Deseo, anhelo, pasión, codicia, lujuria, antojo.
Los demonios, a través de los falsos profetas, halagan los oídos. Detectan los deseos egoístas y las ambiciones ocultas del corazón, y profetizan en consecuencia:
· Al que ama el dinero: “Dios te llama a los negocios para que seas millonario”.
· Al que busca fama: “Dios te dará un ministerio internacional”.
· Al que anhela poder: “Dios te pondrá como cabeza sobre multitudes”.
Esta adulación es el vehículo perfecto para sacar a las personas de la voluntad de Dios.
Respaldo profético en el Antiguo Testamento
Jeremías 5:31 (RVR1960)
Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?
Jeremías 14:14 (RVR1960)
Entonces me dijo Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.
Jeremías 23:25-27 (RVR1960)
Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su propio corazón? ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero?
El caso Pedro: Cuando una buena intención se convierte en trampa satánica
Mateo 16:21-23 (RVR1960)
21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
23 Él, volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Lección fundamental:
Incluso un apóstol puede ser usado por Satanás para disuadir a alguien de la cruz. El falso profeta opera igual: ofrece “compasión”, “bendición” y “gloria” para apartar al creyente del camino del sacrificio y la obediencia.
Sueños y visiones: El campo de batalla
Dios habla a través de sueños y visiones (Job 33:14-18, Hechos 2:17). Sin embargo, no todo sueño proviene de Dios.
Jeremías 23:32 (RVR1960)
He aquí, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjeras, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.
El peligro:
El falso profeta interpreta sueños según el engaño de su propio corazón, manipulando las imágenes oníricas para respaldar su doctrina o sus fines económicos.
La raíz de la codicia
Miqueas 3:11 (RVR1960)
Sus jefes juzgan por cohecho, sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.
Conclusión práctica:
El lucro y la avaricia son motores frecuentes de la falsa profecía. Como Balaam, muchos profetizan por recompensa, diciendo lo que la gente quiere oír para asegurar donativos, ofrendas o salarios.
Estudio de caso: Ajab, Josafat y los 400 profetas
En 2 Crónicas 18, encontramos una de las lecciones más claras sobre el discernimiento profético.
1. 400 profetas contra 1 (Micaías). Todos profetizan “bien” y “victoria”.
2. El rey odia a Micaías porque nunca profetiza bien de él, sino siempre mal.
3. El mensajero tienta a Micaías para que se una al coro de adulación.
4. Micaías declara la verdad: Ve a Israel disperso como ovejas sin pastor.
5. El mecanismo del engaño: “Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas” (v. 22).
6. La prueba del verdadero profeta: La verificación histórica. Micaías dijo: “Si en paz vuelves, Jehová no ha hablado por mí” (v. 27). Ajab murió.
Aplicación:
Si una profecía siempre halaga, siempre te exalta o siempre justifica tus pasiones, desconfía. El verdadero profeta trae fuego y martillo (Jeremías 23:29), no solo miel.
La orden bíblica: Examinar y juzgar
1 Corintios 14:29 (RVR1960)
Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Dios no nos llama a consumir profecías pasivamente. Nos llama a examinar, juzgar y discernir. Si no conoces las “profundidades de Satanás”, puedes ser víctima de ellas.
Conclusión final
Las profundidades de Satanás no son un conocimiento oculto y místico. Son la capacidad suprema del engaño para presentar la mentira como si fuera la voluntad de Dios, apelando a los deseos más íntimos del corazón caído.
¿Cómo protegerse?
1. Amar la verdad por encima de la bendición.
2. Someterse a la sana doctrina, no a las emociones.
3. Examinar los frutos y el carácter del profeta.
4. Rechazar toda palabra que contradiga la Escritura, por más “espiritual” que parezca.
5. Buscar la voluntad de Dios, no la confirmación de nuestros propios anhelos.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21)






